MEMORIAS Y RECUERDOS EN: JOSÉ LEÓN TAPIA Son muchos los recuerdos que fluyen en mi memoria, hoy cuando se cumplen 3 años de la desaparición física de ese gran hombre que fue Barinas, quien con pasión y angustia dedicó su vida a desentrañar la memoria histórica de esta tierra que nos une en el afecto. Fue un verdadero cronista que hilvanaba sus recuerdos, nostalgias y leyendas, las narraba con maestría de sabio, siempre cargaba un cuento, una anécdota o una historia a flor de labios; nos hacía vivir a plenitud la nostalgia de un pasado anecdótico y romántico. |
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José León Tapia, el hombre, el escritor, el médico, el barinés integral; quien nos dejó su dignidad intacta como una herencia de orgullo y que como buen maestro supo conducirnos por el sendero del bien, como para que no olvidemos nunca los más sagrados valores ciudadanos, el amor que debe existir entre las familias, la decencia, respeto y responsabilidad en nuestras actividades diarias, cumplir la palabra empeñada y tener ese sentimiento de amor y sentido de pertenencia por las cosas nuestras y sobre todo el amor y apego por la tierra barinesa.
Lo digo con orgullo, él siempre me guió y me dejó su ejemplo de entereza y dignidad. Me decía con su carga de angustia y con el afecto que me profesaba: “(…) Alberto, estamos viviendo ante una sociedad degradada, con una alta pérdida de valores. Se ha perdido la solidaridad entre las familias, por eso hay que formarse, leer y escribir, recuerda que el verbo no muere nunca, hay que buscar nuestro pasado, para poder entender de dónde venimos y hacia dónde vamos, debemos buscar nuestros propios derroteros, porque cada día se carcome más el alma nacional. Pero yo tengo mucha fe en nuestra juventud, esa que comparte con nosotros en el museo Alberto Arvelo Torrealba y ten presente siempre tu alto compromiso con esta tierra que nos vio nacer y de la que tu eres su cronista oficial (...)”
¿Cómo defraudar su memoria? Nunca. Juro por su memoria, que siempre haré lo posible por poner en alto el nombre de esta tierra llanera y elevaré ese legado que ha dejado como un cimiento solido, para que las nuevas generaciones tengan en que basar sus inquietudes literarias.
Por mandato del Dios padre se marchó al caer la tarde, ese jueves 13 de diciembre de 2007, cerrando sus ojos por última vez, allí en su consultorio de médico de la clínica Nuestra Señora del Pilar, dejando un hondo vacío en el colectivo nacional. Fueron muchas las notas de condolencias y llamadas recibidas de muchas partes de Venezuela y Colombia para manifestarnos su pesar por la inesperada pérdida para Barinas y el país, por el sensible fallecimiento de uno de los más ilustres barineses, el gran José León Tapia.
De esas manifestaciones de pesar y de dolor recibidas, encontré entre mis archivos esta enviada en mensaje de texto telefónico y que transcribo por su alto contenido afectivo y familiar:
“Lamentamos la muerte de un gran amigo, tu maestro y guía. Algo más que contador y recopilador de historias y leyendas. El novelista custodio de la cultura e identidad barinesa y venezolana. Se va físicamente un gran hombre que nos deja una fortuna literaria de anécdotas y de investigación. Lo sentimos.
Estoy fuera de Barinas, llego mañana temprano, por ello no estamos allí con ustedes. Tú le atribuiste a él con tu trabajo, constancia y esfuerzo, lo que el maestro espera. Ahora te toca continuar a ti la obra y mantener la unidad de los cultores de la barinidad y mantener viva su memoria.”
Viacheslaw Silva Larrarte
13 de diciembre de 2008.
Hora: 10. 03 PM.
Con estas líneas cargadas de sentimientos familiares y de un alto contenido afectivo, reflexionamos sobre el compromiso que tenemos de enaltecer la cultura barinesa y por consiguiente con la memoria y el recuerdo de José León Tapia.
Recuerdo cuando me decía: yo quise mucho a don Hilarión, por él escribí a Maisanta, tu abuelo fue mi gran guía, mi amigo sincero y mi compañero en mis terribles momentos de angustia y dolor por la prematura muerte de mi hija Beatriz, sus palabras y acciones fueron siempre de aliento, firmeza y valor……
Ahora, yo digo: yo quise mucho al doctor Tapia, él fue mi maestro, mi confidente, mi amigo y me quiso como a un hijo, no para que lo sepa doña Carmen Dolores, Marisol, Carolina, José León, Atún, Luis Rafael, familiares o amigos cercanos; ellos lo saben, sino para que mis amigos lectores entiendan por qué hago esta crónica con un afecto cómplice y con este gran dolor que aún me embarga por la pérdida, del padre, maestro y amigo; pero el ánimo nos entusiasma cuando entendemos que su memoria y recuerdo perdurará por siempre. Hasta la eternidad….
Alberto Pérez Larrarte
Cronista Oficial de la Ciudad de Barinas
